El alto precio de prohibir el maíz importado

El gobierno mexicano, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofrepris), ha dilatado hasta por más de dos años el aval a 16 solicitudes de compras externas de organismos genéticamente modificados, entre los que están ocho para maíz.

Evitar esta importación del maíz ocasionará desabasto de materia prima a lo largo de la cadena agroalimentaria que dispone la canasta básica de alimentos y se vería un incremento en los costos de la comida, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria del país y, como sucede en esos casos, afectando a las familias más pobres.

Otro problema de restringir maíz genéticamente modificado es que afecta a áreas como la producción de carne, ya que se usa también para alimentar al ganado. Así, sería necesaria la importación de cárnicos para que no haya desabasto en México.

Todo esto generaría una urgente necesidad de aumentar la importación de productos terminados, como leche y carne, lo cual dañaría la competitividad de las industrias mexicanas, provocando desempleo, cierre de empresas y alza en los precios.

Desde Estados Unidos

Cabe aclarar que en México no se cultiva maíz genéticamente modificado, pero sí se consume, porque el que se importa desde Estados Unidos es de ese tipo.

Anualmente, el país importa alrededor de 17 millones de toneladas de maíz proveniente de los campos estadounidenses, de las cuales, 95% son producto genéticamente modificado. En su mayoría, se usa en industrias relevantes como la pecuaria, de alimentos, cervecera y de cereales y botanas.

Otra afectación que podría traer la prohibición de la entrada de maíz modificado a México se daría en el nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, ya que al generar restricciones desde el país se podrían generar diversas sanciones.

El gobierno pretende remplazar millones de toneladas de maíz amarillo genéticamente modificado que México importa con nueva producción local para 2024.

La realidad

Todos estos problemas han surgido básicamente por culpa de la desinformación que existe en torno al maíz genéticamente modificado; sin embargo, a través de los años, la ciencia se ha encargado de derrumbar los mitos que lo envuelven.

En 2016, la Academia de Ciencias de los Estados Unidos dio a conocer que no encontró pruebas que demuestren la existencia de riesgos para la salud humana provocados por los cultivos genéticamente modificados que se comercializan o que estos fueran diferentes a los presentados por los cultivos tradicionales.

Asimismo, la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia ha señalado que los cultivos genéticamente modificados aprobados y disponibles en el mercado son seguros y, por el contrario, prohibirlos generaría la generación de mercados ilegales y no regulados, además de que se estimularía el uso indebido de las tecnologías.

También es importante señalar que cada organismo genéticamente modificado se somete a muchos años de extensas pruebas encaminadas a garantizar su seguridad, así como para asegurarse de que aportan valor a los agricultores.

Y es que desarrollar un organismo genéticamente modificado toma, en promedio, hasta 13 años, todo con un costo de más de 2,400 millones de pesos, desde su investigación y desarrollo hasta su introducción al mercado.

Los cultivos genéticamente modificados disponibles en el mundo son soya, maíz, algodón, canola y recientemente caña de azúcar.

Beneficios

La aplicación de la biotecnología en la agricultura también ayuda al medio ambiente, ya que contribuyen con la reducción de emisión de gases de efecto invernadero y combaten el cambio climático.

Además, la biotecnología crea cultivos resistentes a insectos y tolerantes a herbicidas, contribuyendo en el desarrollo de variedades más resistentes a enfermedades, de mayor valor nutricional, resistentes a sequías y con capacidad de adaptación a diferentes climas.

Así que, en general, la comunidad científica y los reguladores de alimentos de diversos países concuerdan en que un organismo genéticamente modificado es tan seguro como su contraparte convencional.



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