La realidad del glifosato

Desde hace varios años, los productores del campo en el país trabajan habitualmente con el glifosato para controlar las malezas y así ahorrar tiempo y dinero en esta labor primordial para que los mexicanos puedan tener comida en sus mesas.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura , (FAO), a nivel mundial, entre 26 y 40% de la potencial producción agrícola

del mundo se pierde anualmente debido a las malezas, plagas y enfermedades y estas pérdidas podrían duplicarse sin el uso de prácticas de protección de cultivos, como la labor que cumple el glifosato.

¿Pero cuál es la importancia de controlar las malezas? Desde el inicio de la agricultura, el control de las malezas es uno de los más grandes desafíos que enfrentan los productores agrícolas, porque existen alrededor de 30,000 especies diferentes, las cuales compiten con distintos cultivos por espacio, nutrientes, agua y luz solar.

Si las malezas permanecen sin control, pueden afectar significativamente las cosechas, trayendo diversos daños a la economía y la alimentación.

La historia

En un inicio, el desmalezado se hacía de manera manual, por lo que se requería mucha mano de obra, además de que los productores se enfrentaban a condiciones de trabajo extremas.

Más adelante, se aplicaban técnicas como labrar el suelo para así eliminar las malezas de una temporada a otra; sin embargo, aunque era una acciones efectivas, años después se descubrió que esto afectaba la condición del suelo y liberaba los gases que producen el efecto invernadero, contribuyendo así al cambio climático.

Por todo esto, el uso del glifosato cobró importancia en la agricultura moderna como herramienta para manejar las malezas sin dañar a las plantas deseables. Hoy, es un ingrediente activo en cientos de productos destinados a la protección de cultivos registrados y aprobados para su uso en agricultura.

Sin embargo, el uso del glifosato ha sido criticado desde diversos frentes, especialmente por aquellos que están lejos del campo y desconocen su aplicación real, dejándose llevar únicamente por la infodemia difundida a través de diversos espacios.

Lo que dice la ciencia

Debido a su eficiencia y amplia adaptación, el glifosato ha estado en el mercado mundial por más de 40 años, y se encuentra entre los productos más rigurosamente estudiados de su clase, especialmente en lugares como Estados Unidos y la Unión Europea; además, ha sido aprobado para su uso en más de 160 países.

Únicamente en muy pocos casos se han detectado restos de glifosato en alimentos, y en todos esos casos ha tenido presencia en cantidades sumamente pequeñas. Eso equivale, aproximadamente, a 100 veces por debajo de los umbrales de seguridad fijados por instancias como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (US EPA) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Para ponerlo en perspectiva, las cantidades en las que, en ocasiones, el glifosato se encuentra presente en los alimentos, son tan extraordinariamente minúsculas que una persona tendría que consumir una cantidad increíble para siquiera estar cerca de un nivel que resultará potencialmente peligroso. Así, por ejemplo, si una persona comiera 450 cajas de cereal cada 24 horas por el resto de tu vida, se mantendría todavía en un nivel de exposición al glifosato considerado seguro por la EFSA.

Más de 800 estudios rigurosos presentados ante la US EPA y diversas autoridades regulatorias de Europa y de otros países. confirman también que el uso de este producto es seguro y que, además, no es cancerígeno, como algunas organizaciones no regulatorias han pretendido difundir.

Pocas veces se sabe que el solo hecho de que un producto químico se encuentre presente en algún alimento no implica que sea perjudicial.

Por ejemplo, las semillas de manzana, las peras o las papas suelen contener en su totalidad sustancias químicas naturales que son potencialmente tóxicas para los humanos; sin embargo, éstas suelen estar presentes en cantidades que están considerablemente por debajo de niveles que podrían ser considerados peligrosos por su toxicidad.

Su utilidad

Por todo esto, aquellos productores agrícolas que aprovechan el glifosato tienen mucho más éxito en la protección contra las malezas invasivas, mientras que quienes no lo usan experimentan pérdidas en sus cosechas de hasta 22%.

En resumen, el uso del glifosato es de suma importancia para que los productores puedan mantener rendimientos, costos y eficiencias para ser más competitivos.



Deja un comentario